:::yo era una mujer quemada, llena de llagas, por dentro y por fuera, y tú eras un poquito de luz y agua del que yo esperaba tierra, salud, felicidad e hijos:::
marzo 09, 2011
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febrero 07, 2011
diEz&Ocho*
enero 21, 2011
diciembre 29, 2010
tU cuEllo de LunA*
Tu cuello de luna, fuente de mis besos y alientos,
Pálido, delgado, foráneo,
Eximio, mío, nuestro.
Sutil refugio de mi boca,
Cuando mi respiración muere allí,
Allí está la vida, belleza imponderable de pieles, de aromas y canciones.
Latidos apurados que se sienten en mis ojos cerrados,
Quietos, tranquilos…contentos.
Mi mano acoge tu pelo
Y envuelvo tu espalda con mis dedos,
Me escondo en tu cuello
Y ahí, donde está callado y quieto
Te siento tragar la saliva madura después de un beso
Ahí, donde tu olor impulsa mi sueño…mi amor,
Me sostengo, muero.
soneto...
Ojos suaves e inquietos
Brisas con sabor a ti,
Escritos baratos escondidos bajo mis pies
Deseos callados, mentidos y ordinarios.
Besos ansiosos entre dientes y labios escondidos,
Miradas nuevas, profundas y prolongadas,
Abrazos apretados y dulzones
Dedos descubriendo y arrasando con pieles.
Pájaros volando por donde no deben,
Respiros en aire común,
Rostros encontrados, venciendo el anonimato.
Voces y palabras ausentes,
Bailes opacados por la distancia,
Pertenencia absurda y voraz hallada de forma intrusa.
(01-04-2007)
un secreto...
Escribo desde un lugar en el campo cálido y veraniego.
La tarde esconde secretos y preguntas que atochan los frescos recuerdos que llegan con los ruidos de la noche.
La tarde se va entre las luces que a lo lejos divisan otras inquietudes apuradas.
Los silencios aproximan tus ojos que me esconden un secreto que revelo entre dientes y ojos nerviosos.
La noche tiene sed, la lucha se envilece de soledad.
El verano trae veranos y enero que aproxima trasnoche y mamparas, amenaza amaneceres, hierba y alcohol.
Buin, carretera, música, parrafada, y más silencios, qué ganas de volver a ser tu amiga, y verte una vez a media tarde.
Caminar o hablar o reír, viéndonos a media distancia sentados en el Bci o en la plaza, y luego caminar y besarnos bajo un árbol o quedarnos en la mampara de una casa antigua. Y callar, y desear decirlo, y mirarnos sin decir nada.
Ocultar un secreto, un mismo secreto.